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COMUNICADO DE LAS IGLESIAS CRISTIANAS A LA OPINIÓN PÚBLICA

Viernes 10 septiembre 2004, por Justapaz · 

Puerto Asís, Putumayo, Colombia, 6 de septiembre del 2004

El día sábado, 4 de septiembre, hacia las 7 pm, entraron hombres armados a la Iglesia de la Alianza Cristiana y Misionera de Puerto Asís durante el servicio de culto y en tiroteo murieron tres personas, Heraldo Bernal, María Lidia Martínez y Adalberto Benavidez, y quedaron 13 personas heridas, entre ellas, varias en estado crítico y dos menores de edad. Las personas heridas son Giovanny Hernández, Jenny Luz Dary Zambrano, Josué Chavez, Jenny Chavez, William Campo, Marta Cerón, Guadalupe Quijano, Jorge Santamaría, Oscar Aja, Pablo Hernández, Sandra Barco, Elvia Cabrera, Andrés Ortega. También, hay informe, aun sin confirmar, de la muerte de una joven en las afueras del templo. Las autoridades han iniciado el proceso de esclarecimiento de los hechos.

Esta acción ha traído incalculable dolor y consternación a las víctimas, sus familiares y amistades; a la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera y demás iglesias de Puerto Asís, a la comunidad en general, y a las iglesias en toda Colombia y el mundo. Representa un irrespeto absoluto a la vida, a la población civil, y al templo como espacio de culto. Representa una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario.

Somos concientes de que dentro de la comunidad de Puerto Asís se hacen muchas especulaciones sobre los posibles móviles de esta matanza. Hacemos un llamado a la mesura en los comentarios, ya que pueden contribuir a la confusión y a la generación de conclusiones y temores infundados. Y sobre todo, queremos decir que somos absolutamente claros de que ninguna razón justifica la toma de la vida humana, y de que la población civil y los lugares de culto se deben respetar en toda situación.

En respuesta a estos hechos, las iglesias de Puerto Asís se han unido en seguir viviendo y compartiendo su fe, en apoyo a las víctimas, en reafirmar el mandato del Señor Jesucristo de responder en forma noviolenta y con perdón, y anhelantes de contribuir a la construcción de paz plena en Puerto Asís y la región. En expresión de su confianza en Dios por encima del temor, las iglesias realizaron un culto unido en la noche del domingo, 5 de septiembre, en el templo donde sucedieron los hechos, y han identificado pasos de compromiso en el acompañamiento a las víctimas, y en la construcción de la paz en nuestra región y nación.

A nivel nacional e internacional las iglesias se han unido en oración y en solidaridad con sus hermanas y hermanos en Puerto Asís.

Agradecemos las iniciativas tomadas por las autoridades para responder a las necesidades de las víctimas. Nos parece fundamental que los actores materiales e intelectuales sean identificados y asuman su responsabilidad bajo la ley, que se haga reparación a las víctimas, y que esto se adelante dentro de un proceso de justicia restaurativa que contribuya a la transformación de los actores de este atentado y de todos los que optan por las armas para dirimir los conflictos que azotan a esta región y al país.

Convocamos al respeto absoluto de la vida, de la población civil y de los lugares de culto. Hacemos un llamado a deponer el uso de la violencia y de las armas. Reafirmamos la misión de la iglesia a llamar a la conversión y a la transformación de vida, y a su práctica coherente y cotidiana. Creemos que la gracia y el poder transformador de nuestro Señor Jesucristo son para todas y todos, incluyendo aquellos que han cometido estos actos.

Reafirmamos que la muerte no es la última palabra, y que la resurrección en Jesucristo prevalecerá. Es nuestra oración que de esta tragedia surja un despertar y compromiso de toda la comunidad por el respeto a la vida, por la solución noviolenta de los conflictos y por ser un pueblo de vida recta y de limpio corazón. Nos unimos al sentir de la esposa de una de las víctimas, que decía ‘“Si la muerte de mi esposo contribuye a la cosecha, me entrego a este dolor. Cuando vea el fruto de mis lágrimas, mi corazón se sentirá satisfecho, cuando vea la iglesia llena de personas caminando a la luz de Jesucristo.’”

Reafirmamos con el salmista en el Salmo 23, que aunque andemos en el valle de sombra de muerte, no temeremos mal alguno, porque el Señor estará con nosotros, y ciertamente el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestras vidas y en la casa de Dios moraremos por largos días.

Firman

Iglesias Cristianas de Puerto Asís

Comisión de Restauración, Vida y Paz
del Consejo Evangélico de Colombia, Cedecol

Centro Cristiano de Justicia, Paz y Acción Noviolenta, Justapaz

Visión Ágape Internacional