"Nos preocupa la militarización de la vida"

espadas en aradosLa nueva ley de servicio militar incluyó la objeción de conciencia como una causal de exención, lo que indica que ahora los jóvenes podrán acudir a esta causal para negarse a prestar un servicio militar por razones filosóficas, éticas y religiosas.

La nueva ley de servicio militar incluyó la objeción de conciencia como una causal de exención, lo que indica que ahora los jóvenes podrán acudir a esta causal para negarse a prestar un servicio militar por razones filosóficas, éticas y religiosas.

“El 20 de julio no marchamos, y protestamos en contra de la propaganda militarista”, fue la primera frase que Juliana Gil, integrante de Conciencia sin camuflado, pidió que se anotara en la entrevista.

La organización menonita Justapaz nació en los años 90 con la bandera de la objeción de conciencia. Por esa época, los anabautistas trabajaban en temas relacionados con los derechos humanos, la paz y la no violencia, y decidieron respaldar a los jóvenes que de manera voluntaria y consciente, rechazaban el servicio militar obligatorio.

El asunto tuvo que ver en principio con la libertad de cultos y en principio, la Corte Constitucional le reconoció el derecho de objetar conciencia a los jóvenes cristianos que en virtud de sus creencias religiosas, optaron por no ir a la guerra.

No obstante, Justapaz y las demás organizaciones y colectivos que se fueron formando al rededor del tema, se encontraron en el objetivo de hacer que el Estado colombiano le reconociera ese derecho a todos los jóvenes, sin excepción. 

El proceso tiene más de 20 años. Luego de movilizaciones, actos de protesta y procesos litigio estratégico ante las altas cortes, es prácticamente un hecho que el Presidente Santos sancionará la nueva ley que regula el servicio militar (Ley 189 de 2016), y que comprende entre sus causales de exención la objeción como un derecho de los jóvenes colombianos.

Sobre el proceso de los objetores y la nueva ley, lapipa.co dialogó con Juliana Gil, quien desde hace algunos años es muy activa en el rechazo de lo que ella denomina “la militarización de la vida”.

Logo de “Conciencia sin camuflado”, el colectivo de jóvenes objetores del Tolima. 

LaPipa.co: ¿Cuáles son los logros más importante que han tenido como colectivo?

J.G: Hay varias Sentencias de la Corte Constitucional, pero la primera y la más importante para nosotros es la c-728 de 2009, es un hito para el movimiento. Aquí se declara la objeción como un derecho fundamental de todos los jóvenes.

Como segundo logro, luego de la coalición con muchos colectivos, fue la Sentencia c-879 de 2011, que declara ilegal el fenómeno que nosotros llamamos las “batidas” que son los reclutamientos arbitrarios con fines militarización.

El tema de las batidas fue muy fuerte por mucho tiempo hasta que por fin apelando a la libertad de conciencia y de libre movilidad se interponen casos específicos que fueron llevados ante la Corte Suprema de Justicia, y es esta la que dijo que las “batidas” quedan prohibidas y por lo tanto son ilegales en cualquier parte del territorio.

La nueva ley de servicio militar también es un logro, aunque tiene sus cosas…

 LaPipa.co: ¿De qué se trata esta ley?

J.G: Esta ley reconoce por fin a los objetores de conciencia como causal de exención. Me explico: con la Ley 48 de 1994 eran causas de exención ser hijo único, por ejemplo, entre otras, y con la Ley de Víctimas, una causas de exención para no prestar el servicio era haber sido afectado por el conflicto.

Sin embargo, la objeción de conciencia, la voluntad de no ir al ejército, no se contemplaba como una causal de exención en ninguna parte. Con la 189 sí, cualquier joven pueda objetar y optar por no prestar el servicio militar.

Este es un logro muy importante para nosotros a nivel nacional y por supuesto local, acá en el Tolima.

Sin embargo, algo que hay que dejar muy en claro es que la objeción de conciencia no implica que el servicio militar ya no sea obligatorio.

Y esa es una de las cosas que no gustan de la ley, porque los jóvenes objetores lo que queremos es desentendernos de esa realidad, no queremos el ejército, pero aun nos siguen obligando a definir nuestra “situación militar”.

LaPipa.co: ¿Cuál es el procedimiento legal o constitucional para un joven que necesita “definir su situación militar”?

J.G: Tiene que inscribirse en un batallón, así sea remiso, menor de edad o tenga los años que tenga, es importante recordar que en todos los casos las “batidas” son ilegales. Cualquier tipo de reclutamiento está prohibido.

 

LaPipa.co: ¿Qué tiene que hacer alguien que decide objetar conciencia?

J.G: El proceso es que los chicos cuando cumplan la mayoría de edad deben entregar al Distrito respectivo una declaración escrita en la que exponen por qué son objetores de conciencia. Es eso, una carta.

La ley 189 plantea un comité interdisciplinario, que es el encargado de definir quién es o no objetor de conciencia, y eso es complicado, como si la conciencia fuera algo que pudieras debatir para que otra persona te apruebe o desapruebe.

Los problemas comienzan por la composición del comité, pues solamente hay personal del ejército, ¡Y son ellos los que definen si eres exento o no bajo la figura de objetor de conciencia!

Eso es algo en lo que se está luchando, para que este comité realmente sea interdisciplinario y que sea lo más objetivo dentro de lo que podría ser la objetividad.

Sin embargo, una ganancia de esta ley también es que en la libreta los objetores de conciencia ya no quedan como reservistas.

LaPipa.co: ¿Qué otra cosa no les gusta de la ley?

J.G: Nos preocupa un poco la cantidad de incentivos que hay para que los jóvenes presten el servicio militar. En ese orden de ideas el colectivo no solo se pelea con el servicio militar sino también con la militarización de la vida.

Lo que es toda esta ola de la propaganda militarista de los “Héroes de la patria” y “en Colombia los héroes sí existen”.

Otro aspecto es que cuando discutíamos cómo presentar este proyecto y normalizar la objeción de conciencia y se logra normalizarla, estalla toda una propaganda muy fuerte frente a la militarización de la vida, la necesidad de vernos en los campos de batalla, viene muy fuerte también todos los nacionalismos y nos abre otro campo de trabajo y de concientización de las comunidades.

Pese a lo anterior, estas leyes y sentencias también nos han dejado otras inquietudes que están por revisarse con más detalle, por ejemplo, el hecho de que ya no se necesite de libreta militar para graduarse de la universidad, esto podría quedar solo en el papel ya que mientras la Ley pro joven dice que para entrar a trabajar no se necesita de la libreta, si a los 18 meses de laborar en esa empresa no se tiene la libreta militar, la empresa puede despedir al joven con justa causa.

 

LaPipa.co: ¿Cree que la terminación del conflicto armado tuvo que ver con la aprobación de la ley ?

J.G. – No, este es un proceso de muchos años, de mucho tiempo apoyando casos específicos con ayuda de cooperación internacional, pero además de mucha presión nacional.

Cuando inician los diálogos, Santos dice en su campaña “¿usted prestaría sus hijos para la guerra?” Y promete que él va a quitar el servicio militar obligatorio. Eso abrió una ventana de oportunidad, sin duda.

Sin embargo, cuando el movimiento de objetores y las organizaciones que trabajan con el tema hacen el proceso de exigibilidad a esa promesa que hace Santos, la respuesta del ministerio de Defensa es que el servicio militar obligatorio se va a acabar paulatinamente de aquí al 2026.

Es decir, yo creo que en términos de contexto todo coincidió perfectamente, un poco por el proceso de paz, la imagen del presidente y la disposición de algunos congresistas, pero ha sido más fuerte el proceso histórico que se viene adelantando en este tema, esto tiene mucha fuerza de la sociedad civil y de las organizaciones que llevan muchos años luchando para poner el debate de los objetores de conciencia"
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Artículo e imágenes tomados originalmente de: lapipa.co