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stmina, 17 junio 2011
Los Hermanos Menonitas del Chocó se han organizado y están implementando actividades en sus iglesias locales para aportar a soluciones constructivas a la difícil situación que se vive en sus comunidades—que mayormente se encuentran en la Región del Río San Juan. Sus acciones responden a su compromiso con une evangelio integral que llama a un cambio de vida en entrega a Jesucristo, a una vida recta, a cuidar de las y los que sufren y a promover la justicia y la paz. En una reunión realizada los días 15 a 17 de junio en Istmina, delegados de estas iglesias se reunieron con representantes de Justapaz, la Denominación Iglesias Hermanos Menonitas, la Coordinación Eclesial para la Acción Psicosocial—CEAS y el Comité Central Menonita para analizar la situación actual y evaluar las actividades que se adelantan. La Fundación Mencoldes también hace parte de este esfuerzo conjunto, pero su Director no pudo estar presente. |
Se analizó la situación de orden público que ha generado víctimas mortales, desplazamiento y una distorsión de la economía. En lo económico, se vio que se han abandonado los cultivos tradicionales y en muchos casos se cede a lo que se percibe como medios de 'dinero fácil'. Hay mucha pobreza y la situación es difícil para pequeños comerciantes. Ha habido profundos cambios en cómo se hace la minería, afectando prácticas tradicionales y causando grandes afectaciones a los ríos y el medio ambiente. En el escenario político se anotó que aun políticos con buenas intenciones se ven arrastrados a prácticas indebidas, como también que funcionarios del Estado y la fuerza pública colaboran con personas y grupos en acciones ilícitas. Se identificó con particular atención la situación de la niñez y juventud—viendo en ellos el impacto de familias fraccionadas, la seducción de grupos armados y del dinero fácil, la violencia tanto en lo urbano como lo rural, y la falta de oportunidades, entre otras influencias.
Este análisis subrayó la pertinencia de las acciones que adelantan y pueden adelantar las iglesias. Estas incluyen un programa de fundamentación bíblico y pastoral (CEFOMI) con una participación de casi todas las iglesias, como también su participación en la Escuela de Paz y el programa de Fortalecimiento Organizacional para la Acción por la Paz (FOAP). En lo económico adelantan un proyecto agrícola que pronto pondrá a funcionar una trilladora de arroz y un vivero para promover la siembra de frutales. También tienen un fondo rotatorio para apoyar iniciativas productivas.
Cinco iglesias tienen programas orientados a la atención a la niñez vulnerable—muchos de ellos desamparados, desplazados y viviendo en contextos de violencia que los expone a caer en las mismas dinámicas de violencia que los han afectado. Actualmente más de 500 niñas y niños son atendidos en forma amorosa por personas que lo hacen “por llamado”, sin recibir remuneración alguna. Es un aporte que busca revertir los ciclos de violencia y brindarles elementos para mejores opciones de vida, fundamentado en el mensaje de vida nueva en Cristo. De igual manera, dos iglesias participan con Justapaz como 'organismos levadura' buscando animar procesos comunitarios en transformación de conflictos y construcción de paz. En esta misma línea, iglesias de la región empiezan a capacitarse para la incidencia política y también participan en la documentación de violación a los derechos humanos. En esta reunión se vio la pertinencia también de un taller especial para fortalecerse en el ejercicio de ciudadanía responsable en las próximas elecciones.
Toda esta acción está fundamentada en una profunda convicción y compromiso de seguimiento a Jesucristo. Estas iglesias están compartiendo el Evangelio en nuevas comunidades y ayudando a la conformación de iglesias allí—iglesias que también podrán ser sal y luz en sus comunidades.
Justapaz y las otras organizaciones anteriormente mencionadas trabajan junto con las iglesias de los Hermanos Menonitas en el Chocó en llevar adelante estas iniciativas, muchas de las cuales están enmarcadas en un programa conjunto denominado Reconciliación y Atención a Víctimas (RAV). Estos esfuerzos se hacen posible en parte gracias al respaldo de las iglesias de Norte América que envían su apoyo a través del Comité Central Menonita. También hacen aporte significativo voluntarios de CCM dentro del programa Semilla.

